Después de varios años, nuestro compañero Héctor Aparicio deja su puesto en nuestra Institución para embarcarse en una nueva aventura profesional. Se marcha con una sensación agridulce: emocionado por lo que llega, triste por lo que deja atrás, contento por todo lo que ha vivido con todos nosotros y nosotras. Esperanzado, porque asevera que, aunque no sabe cuándo, algún día volverá.

Con todo, hemos querido hablar con él para que nos cuente sus planes e impresiones.

¡Gracias, Héctor! ¡Ha sido todo un honor!

 

¿Quién es Héctor Aparicio y qué labor has desempeñado en Cruz Roja?

He sido instalador de Vídeo-atención estos últimos tres años en Cruz Roja Comunidad de Madrid, aunque desde el 2006 he pasado por diferentes situaciones que me ha brindado la entidad. Trabajé aquí entre 2006 y 2008; entonces me hice autónomo y más tarde, me quedé sin empleo. En 2014, por pura casualidad, me llamaron de la Institución para entrar de nuevo haciendo una sustitución en Teleasistencia. A partir de ese momento, tuve varios contratos por sustitución hasta que me propusieron formar parte del proyecto de Video-atención. Y tiré para adelante con ello, porque es algo relacionado con lo audiovisual, el vídeo, los enlaces 4G… . Desde el punto de vista técnico, me atraía bastante.

En definitiva, el proyecto de Video-atención está dentro del área de Mayores y a través de él ayudamos a las personas con financiación del IRPF a que realicen ejercicios de desarrollo cognitivo. Así, aquellas personas que tienen las funciones cognitivas un poco deterioradas, pueden hacer ciertos ejercicios por sí mismas de forma que se vaya motivando dicho desarrollo.

Dentro de este proyecto, mi labor consistía en ir a los domicilios e instalar los terminales. Siempre íbamos acompañados del técnico o técnica de zona para una valoración in situ de la situación: si es persona era capaz de conectar los dispositivos ella sola, si esos ejercicios realmente iban acorde con ella, etcétera. Después, desde el centro de coordinación, el voluntariado hacían las actividades con estas personas en la sede de Reina Victoria.

«Trabajar en Cruz Roja mola porque haces bien y sabes que Cruz Roja va a estar ahí. Para mí es un orgullo, siempre. Y creo que lo seguirá siendo, que volveré dentro de veinte años, o de quince, no lo sé. Pero tengo claro que quiero volver.»

¿Por qué se produce tu salida de Cruz Roja en la Comunidad de Madrid?

Yo tengo un perfil del mundo audiovisual y creo que ha llegado mi momento de seguir creciendo. De todas formas, y lo digo de corazón, no creo que me vaya para siempre. Yo sé, por todo lo que llevo de bagaje en Cruz Roja, que volveré alguna vez. Estoy convencido. Pero ahora, que estaba dando unas horas de clase como profesor de secundaria en el CEU, otra institución, Atresmedia, me ha contratado para impartir clases a tiempo completo. Y ya es muy difícil compaginar ambas cosas.

 

¿Qué aprendizaje te llevas de Cruz Roja en la Comunidad de Madrid después de todos estos años?

El leit motiv. Lo que me hacía venir aquí era aprender cómo pueden vivir otras personas. A veces nos volvemos egoístas y pensamos que lo nuestro es lo principal; pero entrando en las casas de otros te das cuenta de que hay muchísima gente que vive por debajo de ciertas condiciones de vida que representan para la mayoría lo que significa el bienestar. Eso es lo que te hace levantarte todos los días por la mañana, saber que estás ayudando a alguien. En el proyecto de Video-atención ocurre mucho más, porque está financiado y permite ver cómo, gracias al trabajo de los y las profesionales de Cruz Roja, la gente va mejorando su situación. Un ejemplo que se me quedó grabado sucedió en Aranjuez: la primera vez que entré en Videoasistencia llegué a una casa por la que había pájaros volando. Pero en 2014 regresé a aquel domicilio y la persona, gracias a Cruz Roja y los servicios sociales -con todos los informes que habíamos hecho a través de nuestra trabajadora social- había salido adelante y tenía una cuidadora. ¡La casa estaba limpia y ya no había pájaros! Habían pasado seis años y yo no he seguido la línea de ese proceso, me imagino que fue muy duro. Lo que sí vi fue la situación inicial y su resultado. Estas cosas me han dejado asombrado con todo lo que se puede llegar a hacer por las personas mayores.

 

¿Qué significa para ti ser de Cruz Roja? 

Mola. O sea, mola porque haces bien, sabes, que Cruz Roja va a estar ahí. Para mí es un orgullo, siempre. Y creo que lo seguirá siendo, que volveré dentro de veinte años, o de quince, no lo sé. Pero tengo claro que quiero volver.

 

¿Cuál es el mejor recuerdo que te llevas de tu paso por la entidad?

Lo que me ayudaba a levantarme por las mañanas era la gente. Me lo he pasado muy bien aquí, no he tenido queja, me han dado facilidades. Así que he ayudado y me lo he pasado bien, ¿qué más puedo pedir?

 

Como despedida, ¿quieres mandar algún mensaje a tus compañeros y compañeras, con quienes han estado contigo este tiempo construyendo la familia de Cruz Roja?

Que sigan adelante. Cruz Roja tiene que seguir, no se puede parar. De unos años a ahora he visto que cada vez coge más volumen y se consolida más. Yo estoy orgulloso. Vayas adonde vayas hay una sede de Cruz Roja, en cualquier pueblecito, en las zonas costeras, en el interior de España… . Siempre hay una Asamblea de Cruz Roja. Así que, que sigan todos y todas en sus puestos, yendo hacia delante, haciéndolo lo mejor que puedan. Y, para mis compañeros y compañeras de El Plantío que son geniales, no tengo palabras. Se han portado muy bien conmigo y hemos disfrutado mucho.

 

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