Hoy os contamos la historia de Dolores, una persona participante de Cruz Roja en la asamblea de Fuenlabrada-Humanes y que a sus 82 años, la palabra que mejor le define es luchadora. Hace 15 años, superó un cáncer de mama, pero, debido a la radioterapia, le derivó en un problema gastrointestinal a la hora de deglutir alimentos. Además, Dolores tiene un problema de visibilidad reducida.

Actualmente vive sola en el municipio de Fuenlabrada. Tiene 2 hijos que están pendientes de ella y 9 nietos que quiere un montón y de quienes se emociona al hablar. Sin embargo, su familia no vive en el mismo municipio, y debido a varias circunstancias no han podido acudir a menudo a verla durante la pandemia.

Antes de la crisis sanitaria, Dolores participaba en el proyecto Enréd@te, recibiendo llamadas desde Centro de Contacto y asistiendo a la sede donde realizaba el Taller semanal «Cre-Arte». Además está inscrita en el programa Moviéndonos por el Ahorro Energético, en el que ya han acudido a su casa para arreglarle casquillos de bombillas, ventanas, le han entregado un radiador y se le ha instalado un termo para calentar el agua de su casa, que lo tenía estropeado.

Al tratarse de una persona mayor en situación de extrema vulnerabilidad, desde la Asamblea Comarcal Suroeste Fuenlabrada-Humanes comenzaron de inmediato un seguimiento de su caso particular para poder ofrecerle ayuda inmediata y atender a sus necesidades dentro del Plan Responde.

Dolores ha recibido la prestación del Servicio de Ayuda a Domicilio Complementaria, facilitado por el ayuntamiento de Fuenlabrada. Desde Cruz Roja en Fuenlabrada le han hecho llegar alimentos y medicinas a través de las URS Básicas, llamadas de seguimiento y apoyo desde el Centro de Contacto y ayudas en el pago de facturas.

Hablamos con ella, para que nos cuente cómo ha vivido estos meses, cómo ha sido la ayuda de Cruz Roja y cuáles han sido sus principales inquietudes y necesidades:

 

Dolores, en primer lugar, ¿qué tal te encuentras y cómo has vivido esta situación de alarma? ¿qué has podido hacer estos días?

Me encuentro bien, por suerte, a pesar de toda la ansiedad que te crea esto. Cuando veía las noticias al principio sentía mucha pena, me ponía muy triste. Nunca había vivido algo así y mira que he vivido años. Hace un rato he venido de la misa de pedir por favor que se acabe esta epidemia, porque hay que ver lo que ha ocasionado. En la tele ya he visto todas las colas que se forman para pedir comida en Cruz Roja y en Cáritas, mucha gente que está en una situación mala.

Así que han sido días de pensar mucho en casa, de hablar con mis hijos y con mis nietos. Y bueno, ellos están bien, se preocupaban por mí y yo por ellos. También al cerrar el centro de Mayores se te acaban las distracciones. Antes iba a jugar a las cartas y nos juntábamos muchas amigas, bailábamos, hacíamos muchas cosas. Cuando lo cerraron la verdad es que lo vi todo muy negativo, pero otras amigas eran más positivas.

 

Con la declaración del estado de alarma a causa de la pandemia de COVID-19, tuviste que quedarte en casa, ¿qué ayuda has recibido de Cruz Roja en estos días?

Me han ayudado en todo. La verdad es que estoy muy contenta por cómo se han preocupado por mí. Me han llamado muchísimo para preguntarme cómo estaba, si necesitaba algo, y han estado viniendo, cuidándome y preocupándose por mí. Así que muy bien, siempre atentos conmigo y tengo mucho que agradecerles por todo lo que han hecho por mí.

También han venido a traerme comida, bueno, la comida que puedo comer (risas). Me han traído flanes, natillas y alimentos de ese tipo, porque como tengo problemas en el esófago no puedo tragar sólido. Hace ya más tiempo también vinieron unos chicos a arreglarme la luz del salón, arreglarme el agua caliente y bueno, muy agradecida a ellos también, claro.

Imagen del Taller Intergeneracional que se hizo en febrero con participantes del proyecto Enréd@te y Éxito Escolar.

¿Ha tenido que pedir en este periodo ayuda para alguna necesidad concreta o urgencia?

No, gracias a Dios, porque hubiera sido un problema tener que ir al hospital o cualquier cosa. Por suerte, como me llamaban todos los días y venían a menudo no he tenido que llamar ni salir para nada.

La verdad es que no estaba teniendo mucha suerte últimamente, porque entre la hipoteca y la pensión tan baja que me queda de mi marido, pues al final no podía pagar la luz, el agua, la comunidad… y gracias a que Cruz Roja me ayuda en esta situación puedo salir adelante. Mis hijos también me quieren ayudar, pero también tienen muchos hijos y están de alquiler, así que bastante tienen los pobres.

 

Supongo que también tienes muchas ganas de volver a los talleres y recuperar la normalidad.

Muchas ganas, sí. Yo iba a unos talleres (CRE-Arte) en los que hacíamos muchas cosas, sobre todo manualidades. Antes de todo esto estábamos haciendo una muñeca y habíamos hecho también cestitas. Somos muchas mujeres las que vamos al taller y la verdad es que nos llevamos muy bien y siempre pasamos un rato entretenido.

Yo ya estoy un poco cascadilla y aunque veo muy poquito, al menos puedo ayudar un poco a las compañeras y es una distracción muy agradable. Aunque veo borroso me ayudan mucho las chicas de Cruz Roja y me explican cómo lo tengo que hacer. Así que bueno, hasta donde pueda seguiré yendo, porque me gusta mucho, sí. También hemos hecho alguna actividad con niños y niñas de otro proyecto (Éxito Escolar), un montón de cosas.

¿Qué ha sido lo que más has echado de menos?

Pues ver a mis nietos, que no les puedes tocar ni besar la verdad es que es un amargamiento. Pasar el confinamiento sola ha sido triste, así que he echado de menos todo, también volver a los talleres, hablar con las compañeras y hacer las tareas. Luego, Beatriz (técnica de Mayores de Fuenlabrada) es un cielo, es muy buena, todas lo son.

 

¿Qué opinas de Cruz Roja y de toda la ayuda que ha realizado Cruz Roja con las Personas Mayores estos meses?

Ha hecho un trabajo exquisito, conmigo como te digo no puedo estar más contenta. Y luego con el coronavirus pues lo que he visto en la tele es que están ayudando a todo el mundo, de aquí para allá, dando comida… una maravilla. A mí con la amabilidad que vienen, que me tratan, que me hablan, Manolo, Antonio (voluntarios en la URS Básica) todos los que han venido… a cada cual mejor. Eso es lo que siento.

Dolores, en el salón de su casa.

¿Le mandarías algún mensaje a las personas técnicas y voluntarias de Cruz Roja?

Solo deciros que si algún día la suerte me favoreciera y me tocara la Quiniela, de las poquitas que hago, Cruz Roja seríais los primeros en los que pensaría, de verdad lo digo. A los de la Cruz Roja os forraba (risas). Pero bueno, decía mi madre cuando yo era pequeñita que la suerte es para quien la encuentra.

Yo no he encontrado mucha, pero ojalá me viniera un poco, porque sois todos y todas maravillosos y muy cariñosos, habéis hecho muchísimo por mí y tenéis todo mi agradecimiento. Ya le he dicho a Beatriz que aquí me tenéis y que si puedo, algún día intentaré devolveros todo lo que me dais. ¡Viva la Cruz Roja!

Muchas gracias a Dolores por contarnos su historia y a las personas de la asamblea de Fuenlabrada por acercarnos a una persona con un interior con tanta bondad. Por personas como ella merece la pena seguir realizando nuestra labor, acompañando y estando cerca de quienes más lo necesitan.

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