El tráfico de vehículos es la mayor causa de contaminación atmosférica de las ciudades y el factor que más influye en el cambio climático. Además, provoca estrés, contaminación acústica, y accidentes de circulación.

Moderar el uso de automóviles y motocicletas es imprescindible para disminuir la contaminación ambiental. El coste energético del uso del automóvil es 6 veces superior al de cualquier medio de transporte.

Usar menos el coche privado reporta ventajas para el medio ambiente y para nuestros bolsillos, por el ahorro que supone utilizar el transporte público.

La flota de vehículos de la organización tiene un importante papel en una movilidad sostenible. Un adecuado mantenimiento preventivo de los vehículos y el uso de materiales de buena calidad (neumáticos, lubricantes, flitros, revisiones, et.c) favorecen el rendimiento y alargan la vida útil de los elementos de transporte.

¡Favorezcamos entre todas y todos el hábito de movilidad más sostenible (vehículos compartidos, transporte público, etc.) que contribuye a disminuir la contaminación ambiental y a mejorar la salud!

Te proponemos 4 razones que son 4 soluciones para venir al transporte en transporte público!

 

1.- Beneficios para la salud

Los ciclistas viven, de media, dos años más que las personas que no van en bicicleta y piden un 15 % menos días de baja por enfermedad.
Caminar 25 minutos a paso ligero al día añade hasta siete años de vida: en un amplio estudio realizado en Noruega en el que se hizo el seguimiento a un grupo de personas mayores con edades comprendidas entre los 70 y 80 años de edad, y se concluyó que tan solo 30 minutos de ejercicio diario, como ir en bicicleta, les permitía vivir hasta cinco años más en comparación con las personas que no hacían ninguna actividad física.

Desde Cruz Roja Comunidad de Madrid somos conscientes de los beneficios que tiene el ejercicio físico para la salud y por eso, a través del servicio de PRL hemos llevado a cabo unas cuantas actividades de promoción de la salud: Carreras, el reto EH Europa de las pulseras, la Spartan Race, el acuerdo con gym pass, etc.

2.-  Beneficios para el medio ambiente

Una persona que recorre 8 km en bicicleta al trabajo cuatro días a la semana evita 3220 km de conducción al año, el equivalente a 380 litros de gasolina y 750 kg de emisiones de CO2.

Una persona que pasa de realizar en coche cinco desplazamientos a la semana de menos de 2 km a realizarlos a pie reduce su huella de carbono en 86 kg al año (Potter 2004; referencia de la Federación Europea de Ciclistas).
Las personas que se desplazan en coche suelen estar expuestas a unos niveles de contaminación del doble de los que sufren peatones y ciclistas. La diferencia se debe principalmente a que un entorno cerrado (como el interior de un automóvil) tiende a
presentar una concentración superior de productos contaminantes en el aire que un entorno abierto.
Además, dado que ir en bicicleta suele ser el modo de transporte más rápido en las zonas urbanas —especialmente durante las horas punta—, los ciclistas pasan menos tiempo en el tráfico y, de ese modo, resultan menos afectados por la contaminación.

¿Elimina la contaminación ambiental los beneficios sanitarios de ir en bicicleta y de caminar? No, los beneficios para la salud superan los riesgos. En un estudio se muestra que, en un entorno urbano medio, los beneficios para la salud de ir a pie y en bicicleta se ven superados solo después de 7 horas de ir en bicicleta o de 16 horas de caminar (Tainio ea. 2016).

Desde Cruz Roja contribuimos a la incorporando a nuestra flota, vehículos 100% eléctricos y vehículos GLP transformados en ECO. Además, disponemos de GPS en todos los vehículos para el seguimiento de velocidades y consumo.

3. Beneficios económicos

Hacer que las calles sean más agradables para peatones y ciclistas conlleva beneficios económicos tangibles para tiendas, restaurantes y otros establecimientos locales. Hay numerosos ejemplos en los que la reducción del tráfico motorizado, la reducción de los espacios de aparcamiento o el cierre de una calle a los coches resultan beneficiosos
para los negocios locales.
Por ejemplo, desde la ejecución del nuevo plan de movilidad de Madrid y su reglamento de acceso para vehículos urbanos (RAVU) en el centro, las compras en diciembre de 2018 aumentaron en un 9,5 % en la Gran Vía (sin automóviles), en un 8,6 % en la parte central de Madrid y en un 3,3 % en el área urbana en general.
Por ejemplo, en el Reino Unido una encuesta ilustró que, después de la introducción de una nueva infraestructura peatonal en un distrito de Londres, el 66 % de los peatones declaró que compraba más, y el 90 % de los negocios locales estaba de acuerdo en que los cambios en la calle habían producido un aumento general en las compras.

En un estudio dirigido por la Federación Francesa de Ciclistas (Fubicy) y CNRS con el respaldo del Gobierno francés, en relación al tiempo de permanencia en las tiendas locales, se muestra que los conductores de coche solo pasan, de media, el 53,7% del tiempo del que lo hacen los peatones, y sin embargo los ciclistas emplean, de media, el 60,4%.
Peatones y ciclistas tienden a entrar en las tiendas locales con más frecuencia que los conductores de automóviles.
Además de los beneficios económicos para los negocios locales, la movilidad activa también supone unos ahorros considerables para las personas. En un estudio belga encargado por el Gobierno regional de Bruselas se halló que la sustitución de un coche por una bicicleta ahorraría 2.853 € al año al residente medio de esa ciudad. En esta cantidad se incluyen costes tales como mantenimiento, impuestos y combustible, y no tiene en cuenta el gasto de compra del vehículo.

4.- Beneficios sociales

Las personas que viven en una calle sin tráfico de vehículos a motor conocen y apoyan a sus vecinos en mucha mayor medida que las personas que viven en calles con mucho tráfico. Reducir el transporte motorizado en las zonas urbanas y aumentar los modos de transporte activos puede mejorar las relaciones sociales e impulsar la interacción entre los vecinos (Fuente: Aldred/Universidad de Westminster).
En el espacio que ocupa un solo coche, pueden ir a pie 20 personas (The Ramblers Association, 2010). Caminar es una parte clave de casi todos los viajes en transporte público, por lo que la mejora de las infraestructuras peatonales resulta beneficiosa para él. En un estudio se muestra que una red de calles adaptada al transporte público genera un aumento significativo en su posible demanda.

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